Entre elecciones y acampadas…
Entre elecciones y acampadas vuelvo tras este gran vacío de blog. Sí, quizá los exámenes son los que me catapultan a escribir como una loca. Ya me ocurrió el año pasado, pero bien, mi vida es intrascendente en comparación con todo lo que está pasando en estos días.
Tras las elecciones autonómicas y municipales nos hemos dado cuenta de que el bipartidismo es una realidad, anclada y que pervivirá en la sociedad española por años (lustros, siglos…). Castigamos al PSOE por lo malo que ha sido, por la mala política nacional que ha hecho, en la que ha primado una política social muy permisiva y con poco criterio a la hora de otorgar ayudas. Aquí nombro el cheque bebé, los 400 euros a desempleados y un largo etcétera en el que no me voy a extender, todos somos listos (algunos más que otros) y todos sabemos por lo que votamos a quien votamos.
A lo que iba, castigamos al PSOE pero metemos al PP. Recuerdo un 11 de marzo en el que el PP hizo una gestión nefasta un día antes de las elecciones generales. La sociedad castigó al PP votando al PSOE, siempre igual. La pescadilla que se muerde la cola y así seguimos. ¡Vaya manera de castigar más rara que tenemos! Y como ayer me comentaba por Twitter @pepeherraez ”A veces la gente no tiene criterio vota siglas más q ideas o personas”. Y añado que a veces se votan siglas más que programas políticos y propuestas determinadas. Acostumbrados estamos, o al menos estoy en mi ciudad a que apenas se cumplan unas cuantas cosas de lo programado. Es cierto, en cuatro años no se puede hacer muchas cosas: el que mucho abarca poco aprieta, dicen, pero el que ha llegado ahí lo ha hecho porque ciudadanos han depositado su confianza en él. Unos apoyan una parte del programa, otros otra. Si vivimos en una sociedad igualitaria, ¿por qué unos se quedan sin ver cumplido parte del programa que votaron? No es por atacar gratuitamente, pero a la vista de todos está (http://wiki.nolesvotes.org/wiki/Corrupt%C3%B3dromo) que muchos caen, muchos llegan al poder pisoteando a otros y cuando están arriba hacen lo que les viene en gana. Y no, no se escapa nadie, ni PP, ni PSOE, ni CiU…
¿Realmente ser político se ha convertido en un negocio? Sí rotundo. Pocos son los que están en el poder realmente ejerciendo un bien a la sociedad. Muchos son los que llegan ahí y nada más traspasar el umbral de la puerta de su despacho olvidan lo que prometieron y se dedican a llenarse los bolsillos, a hacer concesiones a conocidos, a establecer ciudadanos de primera y de segunda categoría… Hablando de categorías los políticos de nuestro país anduvieron listos a la hora de votar en contra la reforma de las pensiones vitalicias, los complementos salariales y demás condimentos que se aplican por realizar tan ardua labor como es estar en el poder. (Ea, con un par de pelotas).
Pero el mundo está cansado, o al menos España se ha cansado. Todo empezó en Sol, siguió por la Plaça de Catalunya y ha terminado llegando (sí señores míos, increíble pero cierto) a mismísimos feudos con sociedades apalancadas en la teoría de “lo que tenga que venir, ya vendrá solo”. Imagínense si la gente está harta que hasta una ciudad apática, vaga, conformista y anclada en unos políticos similares elección tras elección se ha levantado. El viernes 20 de mayo unas 700 personas (datos de la Policía Local), unas 1000, según datos de la organización (hagan la media y listo) se manifestaron en apoyo al movimiento 15M en la ciudad de Santa Teresa y delante de ella estos INDIGNADOS fueron apareciendo con pancartas tipo “generación NiNi: Ni PP, ni PSOE” o “no hay pan para tanto chorizo”.
Ahí les dejo una de las imágenes que más representa el descontento de la ciudad. Para los que inicialmente organizaron la movilización fue toda una sorpresa encontrarse con tantísima gente y lo que más llamó la atención fue la gran variedad de edad entre los asistentes. También lo fue la ideología de todos los que allí estaban: desde gente tradicionalmente pro-PP, a pro PSOE, comunistas, apolíticos… Por primera vez, creo, hemos podido reunirnos en toda España con un mismo fin: terminar con los privilegios de la política y exigirles una mayor conciencia social. Como creo que es la consigna de estas protestas “no se exige un cambio de sistema sino cambios dentro del sistema”.
Las acampadas han seguido, incluso en Ávila, donde la gente está completamente volcada y las acampadas seguirán, según Sol, al menos hasta este domingo. Según el movimiento y la conciencia del pueblo, hasta que se consigan los objetivos. Apoyo este movimiento, siempre y cuando esté alejado de cualquier posición política y no sea más que una respuesta de los ciudadanos ante una actitud deplorable de la clase política. Siempre y cuando esto no favorezca a ningún partido y político y siempre y cuando esto sea una manifestación de ideas y opiniones de forma pacífica, ordenada y con un criterio adecuado.
Los ciudadanos se han movilizado, ahora ya no los pararán.
Ana.
