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La educación 2.0

16 febrero, 2011

En pleno siglo XXI en el que la educación ha cambiado radicalmente en unos pocos años, y digo bien, porque hace solo 2 años por estas fechas estaba en el ecuador de mi último curso de Bachillerato, no podíamos disfrutar de pizarras electrónicas, ni un portátil por alumno. Eso se lo reservaban a los niños de 6 años, que claro, es mucho más productivo. Y sí, mucha pamplina, mucha tecnología y mucha educación 2.0, pero cuando la base cede, todo cae.

Y leyendo uno de los artículos en una revista que reparte un compañero de clase, he leído uno sobre la educación y me ha hecho pensar. No puedo decir que esté en desacuerdo con la chica en el 99.9% de lo que dice. La frase del final, sobra (“Esto con Franco no pasaba”). Y nos quieren hacer mucho más competentes desde pequeños, quieren que dominemos el inglés cual nativos pero falla la base y cuando la base cede, todo cae.

Pocos son los niños de hoy en día que no dicen tacazos a diestro y siniestro (lo dice una que habla cual camionera, pero ya he crecido), pocos son los niños que respetan las decisiones de sus padres sin soltarles un “cállate” o “eres un gilipollas”. Esto lo he visto con mis propios ojos y deja bastante que desear. No tengo claro de dónde puede venir esta tara educativa. Quizá de los mismos padres. Quizá de la política social que impera en estos momentos, en los que levantar una mano a un niño es razón para denunciar maltrato. Tampoco se puede castigar al niño, porque el primer castigado sin salir a la calle es el padre y ¡hábrase visto! quedarse un padre en casa como medida correctora para el niño está fuera de toda concepción ética y no adaptada a esta sociedad “guay” o “cool”.

Siempre se ha dicho que los esfuerzos dan sus frutos. Si hoy un padre no se esfuerza en educar al niño, que no espere que le vaya a salir un niño educado. Porque los niños no salen buenos o malos, los niños se educan bien o mal. Que ser padre no es una lotería esperando un premio más o menos cuantioso. Y que como se decía en mi época, no hace tanto, “a este niño le falta una torta dada a tiempo”, pero cuidado, ahora no digan esto, porque pueden terminar en los Tribunales, justo detrás de Berlusconi (por aquello de movidas con menores y tal…)

En fin, muchos nos hemos educado bien, sin necesidad de reglazos en las manos, pero sí con castigos cuando hacían falta y aquí estamos. Quizá si seguimos por aquí, lo que tengamos dentro de unos cuantos años sea una juventud “la más shula de Móstoles” y, entonces, con una generación NiNi, queridos amigos, sí que vamos a tener que currar hasta los 92 años para poder recibir una pensión mínima, porque ellos no van a hacerlo por nosotros. Eso sí, sabrán utilizar ordenadores como nadie…

Aquí lo dejo, para reflexionar :)

 

Ana.

 

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  1. 22 febrero, 2011 10:34 am

    pues si, es una pena que el respeto se este perdiendo, y toda la culpa la tienen los padres, que no han sabido ponerse en su sitio.

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